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martes, 27 de mayo de 2014

Perdonadme por pensar demasiado.

Ya es la segunda vez en dos días que me dicen que me bajan la nota en los exámenes por “pensar demasiado”.

“Tu razonamiento es correcto, y llevas razón, sin embargo yo cuando puse el examen no pensé en eso, así que la respuesta correcta es la que yo digo”.

“Te sabes tan bien el temario que has fallado por ser tan precisa”.

Si yo no he seleccionado la respuesta que tú creías correcta no es porque yo piense demasiado, sino que tú, como profesor, no has pensado lo suficiente. Y si yo expusiera ahora el caso, se me daría la razón a mí.

Abstrayéndome un poco del tema en cuestión, me impresiona que el argumento con el que se defiende ahora la validez de una respuesta en un examen sea el pensar demasiado. Y ya no el pensar demasiado, sino el pensar diferente a la persona que te está corrigiendo sin dar lugar a controversia.

Desde que entré en la universidad tengo miedo de los exámenes porque no sé cómo corrige ni cómo piensa el profesor que me va a evaluar. Si no le gusta cómo redacto, si en una pregunta de valoración personal mi opinión difiere a la suya… Inclusive en los exámenes tipo test, tengo miedo de que el razonamiento del profesor sea diferente al mío. En temas en los que ni la evidencia científica se pone de acuerdo, ¿cómo discutes tú con la persona que te califica que la opción que tú propones es tan o más válida que la suya?

Según entran en clase te dicen que su objetivo es enseñarte a pensar por ti mismo, a que les cuestiones, a que busques en bibliografías y no te fíes de lo que dicen. Y cuando lo haces, cuando les demuestras tus argumentos con la evidencia, se van al razonamiento de lo absurdo y te dicen que ellos al plantear la pregunta no se han complicado tanto como tú, y que no te lo pueden dar por válido porque has pensado demasiado.

Con esto saco como conclusión que lo que la persona que manda dice, va a misa; que aunque yo piense de una determinada manera, cuando responda un examen me tengo que preguntar qué piensa mi profesor, aunque la evidencia diga lo contrario.

Saco como conclusión que se premia al conformista, al falto de inquietudes, al vago, que por no buscar más allá se conforma con lo que le dicen.

Saco como conclusión que en esta vida los que triunfan son los borregos, y que los que pensamos diferente somos raros.


Saco como conclusión de que a lo largo de mi vida voy a tener que decir más de una vez:

 “perdonadme por pensar demasiado”.

Y como siempre, Mafalda tiene para todo :)